Tuberculosis: incremento y nuevos tratamientos

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa grave, y sus casos volvieron a crecer en los últimos años. Se puede prevenir y se puede curar, pero hoy enfrentamos un nuevo problema: la resistencia a los medicamentos. En esta nota te contamos de qué se trata, qué avances hubo en su tratamiento y por qué volvió a ser una preocupación para la salud pública.

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis (TB) es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, conocida como bacilo de Koch. La forma más frecuente es la tuberculosis pulmonar, que afecta a los pulmones y es contagiosa. También existen formas extrapulmonares que son más graves porque pueden comprometer ganglios linfáticos, huesos o el sistema nervioso central

A nivel mundial, la tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa que más muertes causa: solo en 2024 provocó 1,23 millones de muertes.

¿Cómo se contagia?

Esta enfermedad se transmite de persona a persona por el aire. Cuando alguien con tuberculosis tose, estornuda o habla, libera microgotas con la bacteria. El contagio es más probable en espacios cerrados y mal ventilados, y el riesgo aumenta cuanto más prolongado es el contacto.

Estar expuesto no implica enfermarse. La infección progresa más fácilmente cuando hay desnutrición, VIH, diabetes, consumo de sustancias tóxicas o condiciones de hacinamiento.

Los principales síntomas de la enfermedad son:

  • tos persistente por más de 15 días
  • fiebre
  • sudoración nocturna
  • pérdida de peso y falta de apetito
  • cansancio

 

Tratamiento: un avance importante pero con limitaciones

La tuberculosis tiene cura. El tratamiento combina varios antibióticos y dura al menos seis meses, siempre bajo supervisión médica.

En 2022, la Organización Mundial de la Salud recomendó un esquema de seis meses con pastillas que incluye el fármaco bedaquilina. Este tratamiento es más eficaz, más barato y más rápido de implementar que el esquema anterior, que podía durar hasta 20 meses e incluía medicamentos inyectables con efectos adversos serios, como la pérdida de audición.

A pesar de esto, hay un problema: la resistencia a la medicación. Según un artículo publicado en Nature, ya se detectan casos de resistencia, incluso a esquemas con bedaquilina. Si esto se extiende, el mundo podría volver a tratamientos más largos, complejos y caros.

La resistencia se produce porque la bacteria evoluciona cuando se expone a un fármaco nuevo. Las causas son variadas, entre ellas, el abandonar los tratamientos antes de completar los esquemas. 

La vacuna BCG: protege, pero no del todo

En Argentina, la vacuna BCG (Bacillus Calmette-Guérin) es obligatoria para los recién nacidos y está en el Calendario Nacional de Vacunación. Su objetivo principal es prevenir las formas más graves de tuberculosis en la infancia, que conllevan el riesgo de muerte o de tener secuelas graves. 

Esta vacuna no da inmunidad absoluta; la protección contra la tuberculosis pulmonar en adultos es variable y disminuye con el tiempo. Haber recibido la BCG al nacer no impide enfermarse si hay contacto prolongado con alguien con la enfermedad activa y el sistema inmunitario no logra contener la infección.

Más casos en Argentina

La tuberculosis es prevenible y tratable, pero sigue siendo un desafío de salud pública. En las últimas décadas reemergió en Argentina y en muchos otros países, por causas sociales y epidemiológicas complejas: desigualdad, aumento de la pobreza, urbanización acelerada con barrios densamente poblados, VIH/SIDA y otras condiciones que debilitan el sistema inmunitario.

Según boletines epidemiológicos oficiales, los casos de tuberculosis crecieron un 65,9 % entre 2020 y 2025: y se pasó de 4.806 casos en 2020 a 7.765 hasta mediados de 2026. La tendencia es preocupante y refleja el peso de los factores socioeconómicos y las interrupciones en la atención de la salud durante y después de la pandemia.

El peligro de los movimientos antivacunas

Ante esta situación es importante pensar medidas de cuidado, aunque ninguna alcanza por sí sola. La prevención combina:

  • altas coberturas de vacunación en recién nacidos.
  • diagnóstico temprano, que mejora el pronóstico y reduce los contagios.
  • adherencia completa al tratamiento.
  • ambientes ventilados.
  • disminución de la pobreza y el hacinamiento.

 

Es importante que sepamos que sin diagnóstico ni tratamiento a tiempo, la tuberculosis puede causar daño pulmonar irreversible, complicaciones extrapulmonares y puede ser mortal. Los síntomas al principio pueden ser leves, y por eso mucha gente tarda en consultar. En ese tiempo podés contagiar a otros sin saber que estás enfermo. Si tenés síntomas por más de dos semanas, consultá a tu médico. 

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