La elongación es una práctica sencilla y de gran valor para nuestro cuerpo. Solemos asociarla únicamente al después de hacer deporte, pero en esta nota te contamos por qué estirar con regularidad —la hagas o no la hagas después de entrenar— trae muchos beneficios para tu cuerpo.
¿Qué pasa en tu cuerpo cuando elongás?
Elongar implica alargar los músculos y tendones, aumentar su flexibilidad y mejorar el rango de movimiento de las articulaciones. Estirarte con regularidad ayuda a mejorar la movilidad corporal, la funcionalidad del tejido muscular y a reducir el dolor de las contracturas, tal como explican los especialistas.
Beneficios de elongar con regularidad
Los principales beneficios de sumar la elongación a tu rutina son:
- Mayor flexibilidad y amplitud de movimiento articular, lo que favorece el desarrollo de actividades físicas, deportivas y cotidianas.
- Mejor circulación sanguínea en los músculos.
- Prevención de rigidez, contracturas musculares y tensiones articulares, sobre todo en personas que tienen posturas mantenidas o movimientos repetitivos.
- Mejora de la postura corporal, con una alineación más correcta del cuerpo, lo que reduce las molestias de cuello, espalda y hombros.
¿Cuándo conviene elongar?
Si bien podés elongar en cualquier momento del día, sí o sí es necesario hacerlo después de realizar un deporte o ejercicio.
Después de la actividad física
Cuando hacemos actividad física, nuestros músculos trabajan, se contraen, se fatigan, acumulan tensión y se acortan ligeramente. La elongación posterior ayuda a «descomprimir» esa tensión y contribuye al retorno a un estado más relajado. De hecho, no estirarse después de hacer ejercicio puede aumentar la sensación de cansancio, las contracturas o las tensiones residuales.
Si pasás muchas horas sentado/a
Además, si pasás muchas horas al día sobre un asiento, ya sea manejando o frente a un escritorio, tenés que saber que esa postura prolongada tiende a provocar acortamiento de ciertos músculos (como los flexores de la cadera), rigidez en la zona lumbar, tensión en el cuello y hombros, y disminución de la movilidad general. La elongación aparece entonces como herramienta preventiva y correctiva: no es solo para cuando hacés deporte, sino que es muy útil para personas con trabajos sedentarios o de movilidad limitada. Si este es tu caso, también te puede interesar lo que contamos en nuestra nota sobre el cuidado de la salud en la oficina.
5 ejercicios de elongación para sumar a tu rutina
Hacer estos ejercicios no lleva más de 10 minutos y pueden aportar mucho a tu bienestar diario:
- Estiramiento de isquiotibiales: de pie, apoyá un pie delante, con la pierna estirada y el talón en el suelo. Inclinate hacia adelante desde las caderas manteniendo la espalda recta, hasta sentir el estiramiento en la parte posterior del muslo.
- Flexores de la cadera / estocada: dá un paso adelante en posición de estocada (con una rodilla apoyada en el suelo detrás), llevá la cadera hacia delante y sentí el estiramiento en la pierna de atrás, en la zona de cadera y flexor.
- Cuello y trapecios: sentado o de pie, llevá la oreja hacia el hombro (sin levantarlo) y mantené la posición; luego repetí del otro lado. Después, llevá el mentón hacia el pecho para estirar la parte posterior del cuello.
- Pectorales y hombros: de pie junto a un marco de puerta, apoyá el antebrazo con el codo a la altura del hombro y dá un paso hacia adelante, abriendo el pecho hasta notar el estiramiento.
- Zona lumbar y glúteo: acostado boca arriba, cruzá una pierna sobre la otra, llevá la rodilla al pecho y sostenela con las manos hasta sentir el estiramiento en el glúteo y la zona lumbar.
Incorporar la elongación a tu rutina diaria, más allá del entrenamiento, es una de las formas más simples de cuidar tu cuerpo a largo plazo.