Cuidar el corazón: hábitos y controles clave para prevenir

El corazón late en promedio unas 100.000 veces por día, sin pedirnos permiso ni pausa. Y sin embargo, es común que solo nos acordemos de cuidarlo cuando algo ya anda mal. En esta nota te contamos qué hábitos y controles hacen la diferencia a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares.

Por qué la prevención cardiovascular importa tanto

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la Argentina. Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, durante 2021 una de cada tres muertes en el país fue de origen cardio o cerebrovascular y la hipertensión arterial es el factor de riesgo modificable de mayor peso en esta problemática. Por eso, cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha impulsada por la Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, que sirve como recordatorio anual de algo que en realidad requiere atención todo el año.

Día Mundial del Corazón: hablemos de enfermedades cardiovasculares

 

El corazón también tiene género

Un dato que suele pasarse por alto: la enfermedad cardiovascular afecta de manera distinta a varones y mujeres: las estadísticas de 2021 muestran que el porcentaje de muertes cardiovasculares fue mayor en mujeres (27,29%) que en varones (24,52%). Los síntomas en las mujeres muchas veces son atípicos —cansancio extremo, náuseas, dolor en la mandíbula o en la muñeca— y suelen confundirse con otros cuadros, lo que retrasa el diagnóstico. A esto se suma que, tras la menopausia, se pierde el efecto protector de los estrógenos y aumentan factores de riesgo como el colesterol alto y la hipertensión.

Los hábitos que hacen la diferencia

La buena noticia es que gran parte del riesgo cardiovascular se puede modificar. La Fundación Cardiológica Argentina viene trabajando desde 1976 en la promoción de estos hábitos:

  • Alimentación saludable, con más frutas, verduras y menos sal y grasas.
  • Actividad física regular, incluso caminar es un buen punto de partida.
  • Dejar el tabaco, uno de los factores de riesgo que más rápido se revierte al abandonarlo.
  • Cuidar el sueño y el estrés, ya que ambos están asociados a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.
  • Mantener un peso saludable, dado que la obesidad multiplica el riesgo de diabetes y enfermedad cardíaca.

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Controles que no deberías postergar

Más allá de los hábitos, la prevención también pasa por los chequeos periódicos: conocer los valores de presión arterial, el peso, la glucemia y el colesterol permite actuar antes de que aparezcan los síntomas. Se recomienda medir la presión arterial al menos una vez al año, y con más frecuencia si hay antecedentes familiares o factores de riesgo asociados.

 

Cuidar el corazón no depende de grandes cambios de un día para el otro, sino de sostener en el tiempo pequeñas decisiones: moverse más, comer mejor y no postergar los controles. Esa constancia, más que una fecha en el calendario, es lo que realmente lo protege.

 

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