Enfermedades circulatorias: ¿el frío las empeora?

Con la llegada del frío, el cuerpo trabaja más para mantener la temperatura y eso tiene un impacto directo en la circulación. En esta nota te contamos qué enfermedades circulatorios son más frecuentes en invierno, cómo detectarlos y qué podés hacer para prevenirlos.

¿Qué son las enfermedades circulatorias?

Las enfermedades circulatorias abarcan un conjunto de condiciones que afectan el flujo de sangre por arterias y venas. Entre las principales están la hipertensión arterial, la aterosclerosis y sus complicaciones (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica), la insuficiencia venosa crónica, las varices y la enfermedad
tromboembólica venosa. Estas enfermedades comparten factores de riesgo y también sus efectos: dañan la pared vascular o alteran la coagulación. (Ministerio de Salud de la Nación).

El frío es un factor que las agrava, ya que las bajas temperaturas provocan vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos, lo que dificulta aún más la circulación.

¿Qué efectos tienen en el cuerpo?

Las enfermedades circulatorias producen efectos tanto agudos como crónicos:
● Falta de circulación (isquemia): la obstrucción arterial puede generar dolor, pérdida de función o muerte de tejido. Esto ocurre en infartos de miocardio, ACV o úlceras en los miembros inferiores.
● Edemas y dolor crónico: la insuficiencia venosa y las varices generan pesadez, hinchazón, cambios en la piel y úlceras venosas si no se tratan. En invierno, la falta de movimiento por el sedentarismo del frío puede agravar estos síntomas.
● Eventos embólicos: la trombosis venosa profunda puede desprenderse y producir una embolia pulmonar.
● Complicaciones sistémicas: la hipertensión prolongada favorece la insuficiencia cardíaca, el daño renal, la demencia vascular y la enfermedad arterial generalizada.

¿Quiénes tienen más riesgo?

Existen factores metabólicos que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades circulatorias: el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo y la obesidad. También inciden la predisposición genética y la edad avanzada.
El tipo de trabajo también juega un rol importante. Quienes tienen empleos sedentarios, como trabajos de oficina o conducción, tienen mayor riesgo de trombosis venosa por la inmovilidad prolongada, que se intensifica en invierno cuando tendemos a movernos menos.
Por otro lado, quienes permanecen muchas horas de pie, como en el comercio o la salud, son más propensos a desarrollar insuficiencia venosa y varices.

¿Cómo prevenirlas?

La buena noticia es que las enfermedades circulatorias son en gran medida prevenibles. Los especialistas recomiendan:


>>>>● Cambios en el estilo de vida: realizar actividad física regular, seguir una alimentación equilibrada baja en sal y grasas saturadas, abandonar el tabaquismo y controlar el peso. En invierno, esto puede ser más difícil, pero hay opciones indoor como yoga, pilates o caminatas en espacios cerrados.
● Controles médicos periódicos: medir la presión arterial con regularidad, controlar la glucemia y los lípidos, y evaluar el riesgo cardiovascular global con un médico.
● Medidas en el trabajo: si trabajás sentado, hacé pausas para caminar. Si estás mucho tiempo de pie, considerá elevar las piernas durante los descansos y consultar sobre el uso de medias de compresión. (Fundación Favaloro)
Cuando la enfermedad está más avanzada, los médicos pueden indicar medicamentos para controlar la presión arterial o evitar trombosis, e incluso intervenciones quirúrgicas como angioplastias, bypass o procedimientos para varices.


En síntesis, el invierno no es la causa de las enfermedades circulatorias, pero sí puede empeorar las que ya existen o acelerar las que están en desarrollo. Cuidar la alimentación, mantenerse activo y no saltear los controles médicos son las claves para llegar al verano con buena circulación.

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