Ardor al orinar, ganas de ir al baño todo el tiempo y esa sensación de no vaciar bien la vejiga: si alguna vez te pasó, probablemente hayas tenido una infección urinaria. Es una de las consultas médicas más frecuentes y en esta nota te contamos qué son, cómo se manifiestan, por qué aparecen y cuál es su tratamiento.
¿Qué son las infecciones urinarias?
Las infecciones del tracto urinario ocurren cuando algunas bacterias ingresan y se multiplican en alguna parte del sistema urinario: la uretra, la vejiga, los uréteres o los riñones. La forma más común es la cistitis, que afecta a la vejiga, mientras que cuando la infección llega a los riñones se la llama pielonefritis y es un cuadro más complejo. Según estudios realizados en hospitales universitarios argentinos, cerca del 50% al 60% de las mujeres tendrá al menos una infección urinaria a lo largo de su vida, y hasta un 30% sufrirá estas infecciones de manera recurrente.
Los síntomas más habituales son ardor o dolor al orinar, necesidad urgente y frecuente de hacer pis aunque salga poca cantidad , sensación de no vaciar completamente la vejiga y, en algunos casos, dolor en la zona baja del abdomen. Cuando la infección compromete a los riñones pueden sumarse fiebre, dolor en la zona lumbar y malestar general. Ante estos síntomas, es indispensable consultar a un médico para confirmar el diagnóstico con un análisis de orina.
¿Por qué se producen las infecciones urinarias?
La gran mayoría de las infecciones urinarias son provocadas por bacterias que habitan naturalmente en el intestino y que llegan a la vía urinaria, generalmente a través de la uretra. Algunos factores que favorecen su aparición son: la anatomía femenina (uretra más corta), la actividad sexual, una higiene inadecuada, la retención prolongada de orina, el embarazo y, en personas mayores, ciertos cambios propios de la edad que aumentan la vulnerabilidad del aparato urinario.
¿Cómo tratarlas?
El tratamiento de las infecciones urinarias suele ser sencillo, sin embargo, es muy importante evitar la automedicación y consultar a un profesional de la medicina. En el caso de las infecciones urinarias no complicadas, el tratamiento médico suele ser con antibióticos que controlan las bacterias. Existen actualmente investigaciones que estudian cuáles son las mejores drogas para tratar este tipo de infecciones, analizando las tasas de eficacia y
resistencia. En este sentido, vale mencionar que este es otro motivo para evitar la automedicación: tomar el antibiótico equivocado no solo puede no resolver la infección, sino que contribuye a un problema de salud pública cada vez más relevante, la resistencia antimicrobiana.
Para prevenir las infecciones urinarias ayudan algunos hábitos simples como tomar abundante agua, no aguantarse las ganas de orinar y mantener una buena higiene íntima. Si los síntomas aparecen, lo mejor es consultar a tiempo: un diagnóstico y tratamiento adecuados evitan complicaciones y favorecen una recuperación más rápida.