¿Bañarse de noche o de día? La opinión de los especialistas

¿Cuándo es mejor la ducha? ¿Fría o
caliente? ¿Ayuda a despertarse o a dormir? Respondemos todas tus preguntas en
esta nota.

Hay fundamentalistas en todos los
temas: políticos, religiosos, alimentarios… Pero pocos son más aferrados a sus
convicciones que los fanáticos de la ducha matutina. O nocturna.

“¿No necesitás empezar el día fresco y
limpio? ¿No te aclara las ideas y te abre los poros una buena ducha?”, dicen los
primeros.

“¿No te da asco ir a acostarte con
toda la suciedad del día? ¿No dormís mejor con el cuerpo recién bañado?”, dicen
los segundos.

Estos son sus principales argumentos:

 

Sí a la ducha matutina

Obviamente vamos a bañarnos después de
ir al gimnasio o correr por la mañana. Pero ¿tiene algún beneficio para los demás?

Según la Dra. JanetKennedy, un buen baño matutino es una gran
ayuda para aquellos a los que nos cuesta despertarnos, puesto que nos pone
rápidamente en un estado de alerta. Para eso es importante que la ducha sea
tibia: no demasiado caliente, puesto que equipara la temperatura corporal, pero
tampoco completamente fría, para evitar un contraste demasiado alto.

 

Sí a la ducha nocturna

Si tenés problemas para conciliar el
sueño, una ducha caliente, 90 minutos antes de acostarte, es una muy buena
idea. La Dra. Kennedy señala que el cuerpo, naturalmente, tiende a enfriarse hacia
la noche. Una ducha caliente lleva a un enfriamiento más rápido, lo cual ayuda
a inducir el sueño. También ayuda a relajar los músculos y aliviar la tensión.

Sin embargo, cuidado con esas duchas
muy calientes y prolongadas: tienden a secar e irritar la piel. Los
especialistas recomiendan una duración de entre 5 y 10 minutos para que no
afecte tu piel ni tu cuero cabelludo.

 

¿Y por qué no las dos?

No hay motivos para no tomar dos
duchas cortas en el día, por la mañana y por la noche, que te ayuden a estar
limpio y relajado. En ese caso, es recomendable que no superen los 10 minutos y
que regules la temperatura para cada momento: por las mañanas, es mejor que el
agua esté tibia, sin ser fría, para ayudarte a despertarte y estar alerta; por
las noches, es preferible que el agua esté más caliente, sin enrojecer la piel,
para limpiar los poros y ayudar a inducir el sueño.

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