La fibromialgia es una enfermedad compleja que genera mucho malestar en quienes la padecen. En esta nota te contamos de qué se trata.
Fibromialgia y dolor
La fibromialgia es una enfermedad crónica compleja que afecta principalmente el sistema nervioso central. Se caracteriza por la aparición de dolor musculoesquelético generalizado sin causa aparente. También es frecuente la fatiga persistente y el malestar, aun tras el descanso adecuado. Según la Sociedad Argentina de Reumatología, se trata de una enfermedad frecuente que afecta entre el 2% y el 4% de la población y se presenta mayoritariamente en mujeres.
En realidad, los médicos y científicos la definen como un trastorno de procesamiento del dolor: el cerebro y la médula espinal amplifican las señales dolorosas, generando una mayor sensibilidad incluso ante estímulos leves.
Causas y síntomas
La fibromialgia no tiene una causa única claramente identificada y se vincula con múltiples factores: alteraciones neurobiológicas en los mecanismos de modulación del dolor, desregulación del eje del estrés, etc. Las investigaciones actuales sugieren que es probable que se relacione con una predisposición genética, aunque hay factores que pueden contribuir a desencadenarla, como traumatismos, situaciones de mucho estrés y infecciones. Por esta compleja combinación de causas y mecanismos biológicos implicados es que la fibromialgia se considera una enfermedad multifactorial.
Los síntomas son variados y pueden diferir entre pacientes, pero el más característico es el dolor generalizado y persistente en todo el cuerpo y la fatiga intensa.
Algunos síntomas relacionados con esto son los trastornos del sueño, la rigidez muscular y las dificultades cognitivas que afectan la memoria y la concentración. También pueden aparecer síntomas asociados como la ansiedad o la depresión, que pueden deberse a los síntomas físicos y cognitivos.
¿Se puede curar?
El tratamiento de la fibromialgia no cura la enfermedad, pero existen estrategias eficaces para mejorar los síntomas. Los especialistas señalan la importancia de que el tratamiento sea desde un enfoque interdisciplinario. Esto se debe a que, al tratarse de una enfermedad multifactorial, requiere el abordaje desde muchos aspectos. El tratamiento interdisciplinario puede incluir ejercicio físico regular (especialmente aeróbico y de fortalecimiento muscular), terapias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, educación del paciente y, en algunos casos, medicación para el dolor o el sueño. El objetivo principal es reducir el dolor, mejorar la funcionalidad física y favorecer la autonomía del paciente.